10 de los Premios GRAMMYS

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Diez temas relacionados con los premios Grammy entregados el pasado domingo 28 de enero.

1.- Por semanas se anunció que este año se haría una ceremonia especial por los 60 años de la entrega de los premios. No lo fue. Una ceremonia común y corriente con algunos recuerdos, pero algo así, como decir que fue una celebración de seis décadas, nada de nada.

2.- Los premios habitualmente logran juntar artistas para hacer presentaciones que no son, de alguna manera, convencionales y que puedan aportar brillo a la ceremonia. Las combinaciones generalmente despiertan opiniones encontradas. La de Sting y Shaggy cantando su Englishman in New York, no fue mala. Me pareció especialmente interesante la de la recuperada Miley Cyrus con Elton John, haciendo Tiny Dancer, su clásico de 1971. Ella tiene con qué, solo que los escándalos y las polémicas han opacado su talento.

3.- La colaboración de Logic con Alessia Cara and Khalid, con la gran Cyndi Lauper relegada al papel de una voz más de un coro, que sí fue espectacular, resultó efectiva en la transmisión del mensaje de la línea caliente contra el suicidio.

4.- Aunque los géneros urbanos dominan la escena musical y dominaron las nominaciones, los premios de Bruno Mars (seis en total), Alessia Cara y Ed Sheeran mostraron como ganador a los géneros pop y r&b más tradicionales. Claro que Kendrick Lamar con cinco gramófonos a su haber sacó la cara por el hip hop, donde el “veterano” Jay Z, de 48 años, se fue con las manos vacías. Muchos de los ganadores este año tienen menos de 25 años.

5.- Me parece que el conductor del programa, James Corden, no dio más. El inglés lucía repetido y sin el brillo del año anterior. Realmente, ni siquiera el intercambio con sus padres se salvó, aunque simpático, sonó forzado. Flojo, muy flojo.

6.- Las presentaciones de Sting con Shaggy, Elton John con Miley Cyrus y U2 demostraron hasta la saciedad que la buena música no necesita de grandes grupos de bailarines, coreografías, juegos pirotécnicos, shows de luces y video. Aunque suene anticuado, la música que se sostiene sola vale por lo que es: música. Lo demás es espectáculo que a veces pasa por encima de la música.

7.- Las expectativas que se generaron alrededor de Despacito de Luis Fonzi y Daddy Yankee, terminaron en goleada, 3 – 0: nominaciones vs. galardones. No tiene que nada que ver con una discriminación contra la música latina. Justo ahora con el elevado sentimiento a favor y en contra de los inmigrantes latinos, le habría convenido a la industria apoyarlos y darles gramófonos al tema y sus intérpretes. Los jueces que finalmente eligen una de las cinco canciones como ganadora, prefirieron premiar a otras. No me parece discriminatorio, más bien, exceso de pasión por lo nuestro.

8. Hace unos años se alcanzó a tener más de 100 categorías premiadas que han reducidas a algo más de 80. Más no es necesariamente mejor. En todo caso, vale recordar que la primera entrega en 1959 fue con 28 categorías.

9.- Este año como en anteriores, se realizaron homenajes a algunos de los fallecidos en los últimos doce meses. Es lamentable que se haga el reconocimiento con un par de artistas que uno nota ni sienten la música, y que en un par de canciones del fallecido la organización Grammy piensa que se ha rendido tributo a las leyendas desparecidas. Ni el homenaje a Chuck Berry y Fats Domino y por otro lado a Tom Petty. Regular no más gracias.

10.- Por encima de todo, siempre hay que recordar que el show que se arma en torno a la ceremonia que está diseñada para la audiencia de Estados Unidos, donde está la mayor audiencia y por tanto, donde se factura, de lo que produce la publicidad.

Así que, ahí van mis diez, pedro les tengo ñapa.

El Bonus track – Estos premios, como los del cine y televisión, se han convertido en una plataforma política. Discursos y comentarios contra decisiones del gobierno del presidente Trump, los mediáticos temas de acoso sexual e igualdad de remuneración hicieron su presencia este año. Fuerte, pero divertido el sketch hecho con el polémico libro Fire And Fury¸ sobre la Casa Blanca de Trump. Varios artistas y hasta Hilary Clinton, leyendo un extracto, “competían” por una futura nominación a mejor libro hablado. Los artistas tienen el derecho y hasta el deber, de expresar sus opiniones y tomar partido con temas polémicos. Y eso que, en medio de todo, fueron menos expresivos que en los Golden Global, y sin duda alguna en los Óscares.